03 diciembre 2007

La oficina de los horrores

Me encanta recibir regalos de clientes y proveedores. Hace pocos días llegó uno desde la Costa del Sol: un bulbo de una especie llamada Amarilyis, o eso dice el envoltorio. Pero no me fío nada. Estoy casi seguro de que de esta cebolla salvaje y tropical va a salir un bicho aquel mítico de la película The little shop of horrors.



Atención al pequeño punto azul de la derecha del brote. Es una marca de rotulador que le hice el viernes, cuando estaba pegada justo a la base. Desde entonces ha salido más de un centímetro... ¡en sólo tres días!

Lo dicho, cualquier día llego y ya está ella tecleando en mi ordenador. O cantando y dándome los buenos días. Lo peor es que cuando me pida de comer no sabré qué darle.

11 noviembre 2007

Your eyes

No sé porqué, pero entre todos los atributos corporales de los demás, el que más ha inspirado y evocado poesía y canciones de amor son los ojos.

De nombre horrible en algunos idiomas (¿a alguien le suena bien 'ojo'?), y precioso en otros (os ollos, les yeux), hay infinidad de poemas o versos donde se habla de ellos. ¿Qué me decís de la casi nana de Curros Enríquez? ¿Del swing de mil versiones que en francés se acuerda de ellos?

Hoy me he levantado cantando y acordándome de unos ojos que siempre me acompañarán.



"Your eyes" (del musical Rent, de Jonathan Larson).

Your eyes
As we said our goodbyes
Can't get them out of my mind
And I find I can't hide
From your eyes
The ones that took me by surprise
The night you came into my life
Where there's moonlight I see your eyes

How'd I let you slip away
When I'm longing so to hold you
Now I'd die for one more day
'Cause there's something I should have told you
Yes there's something I should have told you

When I looked into your eyes
Why does distance make us wise?
You were the song all along
And before this song dies
I should tell you, I should tell you
I have always loved you
You can see it in my eyes

04 noviembre 2007

Sevilla



A veces, sólo algunas veces, te encuentras con gente que sabe cuál es su ciudad. Álex me lo contó el otro día en un bar. Sevilla es su ciudad. La mía ya lo era, mucho antes de haberla conocido.

28 octubre 2007

En el Rocío



En el Rocío, nadie se sorprende al ver a la gente de rodillas mostrando su fe en público, pidiéndole a la virgen mil cosas distintas y cada una el mayor problema para quien la padece. Hay quien viene andando desde Almería a este punto privilegiado donde las marismas de Doñana bañan la aldea del Rocío.

26 octubre 2007

La calle Zaragoza de Sevilla



Desde que hice esta foto hace ya más de tres años, la he usado mucho tiempo como fondo de escritorio de mi mac, siempre me alegró por sus colores, su Giralda, el cielo azul de mi ciudad, los recuerdos imborrables de todas las veces que pasé por ella, solo o bien acompañado.

Hoy es cuando la veo y ella me grita, revelando su significado. Zaragoza y Sevilla en una sola imagen, las memorias de manos amigas y risas cómplices en uno y otro centro, los paseos de domingos por la mañana para comprar el periódico en cualquier quiosco.

Este domingo volveré a estar por allí. Una semana de vuelta a casa y buscando, una vez más, aquellos recuerdos que siguen en mí presentes, en algún sitio entre mis dos ciudades.