03 marzo 2007

Fuera / dentro

Fuera / dentro de la hélice



Esta hélice es igual que una de las dos que me trajo a Galicia este fin de semana.

[Por fuera] Es un ATR-47, un avión turbopropulsado de PlaZa Servicios Aéreos, una línea aérea aragonesa que ofrece vuelos regionales operados por Swiftair. El vuelo 5004 del 2 de marzo tenía pensado llegar a Santiago a las 20.45, con 28 pasajeros y tres tripulantes a bordo. Pero nunca pisó el aeropuerto de Lavacolla. Las nubes, la lluvia y el viento impidieron que el pequeño avión de hélices pudiera tocar la pista, aunque lo intentó y estuvo pocos metros por encima de ella. El piloto decidió abortar el aterrizaje y pedir autorización para probar otro aeropuerto cercano. El de Vigo-Peinador tampoco ofrecía condiciones climáticas adecuadas, así que fue redirigido hacia A Coruña-Alvedro. A las 21.30 pudo tomar tierra sin complicaciones en el aeropuerto coruñés. El pasaje pudo desembarcar pasado un cuarto de hora, y fue dirigido a pie de las pistas a la terminal de Alvedro. Algunos decidieron quedarse ya en la ciudad mientras que la mayoría fue trasladado en autobús al aeropuerto de Santiago, el destino inicialmente previsto en los planes de vuelo.

[Por dentro] El sobrecargo me reconoció nada más subir las escaleras que dan acceso al avioncito por la puerta trasera. Se llama César, nació en Riveira y es un viejo amigo y compañero de estudios de verano en Irlanda. Es curioso conocer a un azafato; siempre me han parecido seres de otro planeta, pero ahora me acordaba de él, de su camiseta amarilla fosforita que compró en Bray hace ya 9 años, de aquellos partidos de fútbol en Brook House, de cuando iba con Laura a una discoteca en aquel verano en que intentábamos aprender inglés.

Me ofreció café, aunque se disculpó por no tener leche en un vuelo tan corto. Al final lo dejamos en un menta poleo. Le di mi tarjeta con mi número y le invité a llamarme si algún día volvía a trabajar por Zaragoza. Nos sentamos y nos abrochamos los cinturones porque empezaba ya el descenso.

Desde que César anunció la maniobra hasta que vi las primeras luces pasaron más de veinte minutos. Poco después vi ya las autopistas de Santiago, los faros pequeños de los coches en movimiento y reconocí, aunque todo lo demás estaba a oscuras fuera del avión, los montes cercanos al aeropuerto. Vi la terminal y las luces de la valla de seguridad del recinto. Vi la pista, acercándose... y manteniéndose a unos diez metros debajo de la panza del ATR. No frenamos, planeamos sobre ella y luego volvimos a subir.

La azafata, sentada entre los pasajeros dos filas delante de mí, miró atrás, a César, e hizo un gesto de asentimiento. "Sí, volvemos a subir", le decía con señas. Los 28 viajeros se reacomodaron en las butacas, de una manera incómoda. Alguno de ellos, supongo, rezaría. Yo no lo hice. Pensé que todo estaba bajo control y que en un minuto el comandante nos diría cuál era el plan. También pensé en muchas cosas, muchas personas que me esperaban allí abajo y que dejaba atrás por unos minutos. Lo bueno es que no pensé en ti.

El comandante tardó más de quince minutos en decir algo. Algunos pasajeros rezaban ya su quinto avemaría, supongo, y yo esperaba impaciente saber algo más. Finalmente, una voz impersonal y entrecortada nos decía, de manera improvisada, que iríamos a A Coruña. Después de otro cuarto de hora, pudimos ver ya la luz de la Torre de Hércules allí abajo. Mi vecino de la butaca delantera confesó "Pues aún te es bonita Coruña". Sí, lo es, corroboré.

Aterrizamos y César, tranquilo como quien sabe que todo había sido normal, me estrechó la mano y me deseó suerte. Le devolví los buenos deseos y bajé las escaleras, pisando ya la tierra que echaba de menos desde el año pasado. Andando, y todavía sin pensar en ti, crucé la pista hasta la terminal. Sentí frío.

Actualización. La vuelta fue perfecta. Duró poco más de una hora y cuarto e incluyó una vista panorámica de Zaragoza sin nubes. La Expo está muy avanzada :)

2 comentarios:

Juan Diego dijo...

Buenas Tardes desde Sevilla, se te echa de menos.

Xosé Alberte dijo...

Yo también os echo de menos a vosotros. Y a tu voz, 'la voz' de MM. Espero que todo vaya bien por ahí, y que vengáis ya a visitarme, leñe! ;)

Un abrazo, amigo.