La vida sigue su curso, cada vez más rápida y más densa, con más cosas que hacer y con menos tiempo para reflexionar. Faltan ciento treinta y pocos días para la Expo y parece que hayamos metido ya la quinta marcha. Menos mal que hay cosas que todavía me dan un poco de paz y, más que sosiego, una pausa en el espacio tiempo que me carga las pilas al máximo.
El gimnasio está siendo una de esas cosas. Sobre todo por la clase de yoga que casi siempre tiene esta banda sonora...
...y que acaba, siempre, con un sonoro "Om, shaanti shaanti", que se repite tres veces para desearnos paz entre todos.
Hace un mes me parecería incluso ridículo. Anoche me dormí muy temprano pensando en él.
01 febrero 2008
16 enero 2008
Primer día de gimnasio

Nada que ver con un ambiente parecido al de la foto de arriba, que más parece una chirigota del carnaval. Mi primer día de gimnasio ha sido de lo más normal. Tres series de cada maquinita y cuatro de abdominales, más un rato de bici para calentar y un poco de 'cardio' (andar en la cinta, vaya) a buen ritmo para terminar.
Todo con la aterradora visión de una señora que no llegaba seguro a los 40 kilos de peso (y después de esto diré dos cosas: que le llamo 'señora' porque su aspecto calavérico le hacía parecer mucho mayor de lo que seguramente era y que en ningún caso intento juzgarla ni poner ningún tipo de adjetivo a su aspecto físico; y diré una tercera: me la cojo con papel de fumar).
En fin, fue una horita (de esas intempestivas, que les llaman, de 7:30 a 8:30 de la mañana) creo que bien aprovechada, aunque no dejó de ser un poco aburrida... Lo bueno es que está al lado del trabajo y hay un Panishop a medio camino para reponer fuerzas.
¿Servirá esto de algo? ¿Cómo mejora nuestra vida la inversión de cincuenta euretes mensuales en algo así? ¿Me tendré que comprar unos calentadores verdes?
Mañana más.
03 diciembre 2007
La oficina de los horrores
Me encanta recibir regalos de clientes y proveedores. Hace pocos días llegó uno desde la Costa del Sol: un bulbo de una especie llamada Amarilyis, o eso dice el envoltorio. Pero no me fío nada. Estoy casi seguro de que de esta cebolla salvaje y tropical va a salir un bicho aquel mítico de la película The little shop of horrors.

Atención al pequeño punto azul de la derecha del brote. Es una marca de rotulador que le hice el viernes, cuando estaba pegada justo a la base. Desde entonces ha salido más de un centímetro... ¡en sólo tres días!
Lo dicho, cualquier día llego y ya está ella tecleando en mi ordenador. O cantando y dándome los buenos días. Lo peor es que cuando me pida de comer no sabré qué darle.
Atención al pequeño punto azul de la derecha del brote. Es una marca de rotulador que le hice el viernes, cuando estaba pegada justo a la base. Desde entonces ha salido más de un centímetro... ¡en sólo tres días!
Lo dicho, cualquier día llego y ya está ella tecleando en mi ordenador. O cantando y dándome los buenos días. Lo peor es que cuando me pida de comer no sabré qué darle.
11 noviembre 2007
Your eyes
No sé porqué, pero entre todos los atributos corporales de los demás, el que más ha inspirado y evocado poesía y canciones de amor son los ojos.
De nombre horrible en algunos idiomas (¿a alguien le suena bien 'ojo'?), y precioso en otros (os ollos, les yeux), hay infinidad de poemas o versos donde se habla de ellos. ¿Qué me decís de la casi nana de Curros Enríquez? ¿Del swing de mil versiones que en francés se acuerda de ellos?
Hoy me he levantado cantando y acordándome de unos ojos que siempre me acompañarán.
"Your eyes" (del musical Rent, de Jonathan Larson).
Your eyes
As we said our goodbyes
Can't get them out of my mind
And I find I can't hide
From your eyes
The ones that took me by surprise
The night you came into my life
Where there's moonlight I see your eyes
How'd I let you slip away
When I'm longing so to hold you
Now I'd die for one more day
'Cause there's something I should have told you
Yes there's something I should have told you
When I looked into your eyes
Why does distance make us wise?
You were the song all along
And before this song dies
I should tell you, I should tell you
I have always loved you
You can see it in my eyes
De nombre horrible en algunos idiomas (¿a alguien le suena bien 'ojo'?), y precioso en otros (os ollos, les yeux), hay infinidad de poemas o versos donde se habla de ellos. ¿Qué me decís de la casi nana de Curros Enríquez? ¿Del swing de mil versiones que en francés se acuerda de ellos?
Hoy me he levantado cantando y acordándome de unos ojos que siempre me acompañarán.
"Your eyes" (del musical Rent, de Jonathan Larson).
Your eyes
As we said our goodbyes
Can't get them out of my mind
And I find I can't hide
From your eyes
The ones that took me by surprise
The night you came into my life
Where there's moonlight I see your eyes
How'd I let you slip away
When I'm longing so to hold you
Now I'd die for one more day
'Cause there's something I should have told you
Yes there's something I should have told you
When I looked into your eyes
Why does distance make us wise?
You were the song all along
And before this song dies
I should tell you, I should tell you
I have always loved you
You can see it in my eyes
04 noviembre 2007
Sevilla
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